5.4.09
26.3.08
Con el martillo en la mano

Fincher ilustró su genio con esta película, sin desmerecer "La habitacion del panico" o "El club de la pelea"...pero esta es una obra maestra...Una frase de John Doe que me gusta mucho es la que dice "En este mundo para que la gente te escuche, ya no puedes tocarles en el hombro, debes golpearles con un martillo en su mano"... No juego al aval de los asesinatos, metiéndome en la trama de la peli, sino en lo real de las frases, es que.....y más en un país y en una latinoamérica como la nuestra la cosa es así y más nada tengo que comentar al respecto...
Claro la sociedad es cada vez menos sociedad y más suciedad, miro como los políticos, los hombres que representan al pueblo tratan de alejar más al pueblo. Miro la concertación (sí, con minúscula) y veo que esos mismos hombres que gritaban a favor del camino del socialismo, se visten con sus lindos trajes (de la manera que lo describe Redolés) y vaya!!. No es que me interese que Lagos quiera ir a la presidencia, o no quiera primarias, ni que el "colorín" también lo desee ni mucho menos, no me interesa, eso vale callampa! con todas sus letras. Pero.........................¿no será hora de golpear con el martillo?, creo que de todas maneras, yo lo haré y lo seguiré haciendo, el martillo en una y la hoz en la otra (jeje). Pero golpear, esa es la cuestión y este sitio será parte del golpe del martillo.
Gracias a los señores, compañeros, mi estimado amigo y camarada de mil menos una batalla, doña Naty (espero recibir escritos) y don Marcelo por supuesto.
Y golpeemos.
11.7.07
El Final.
"Abrió los ojos, se sintió abrumado, no sabía donde estaba. Era un sitio oscuro, solo al final se veía un rastro de luz, decidió caminar hacia ese lugar, se apoyaba de las paredes y caminaba lentamente. Mientras avanzaba, pensaba en la manera que había llegado a ese sitio, pero no se acordaba. La luz crecía a medida que se acercaba a ella. De pronto, se conmocionó, pensó en lo que había visto antes de llegar a esa oscuridad total, aquellas luces que vio y aquel ruido ensordecedor que escuchó. Dio vuelta su rostro y comprendió todo, su cuerpo se encontraba en la acera, y el camión a un costado."
5.7.07
Amor en la Higuera (por Víctor Montoya)

"Cuando el Che llegó a La Higuera, amarrado a un helicóptero militar, tenía la pierna herida por una bala y un aspecto de guerrillero inmortal.
A la mañana siguiente, cuando fui a cumplir con mi deber de profesora, me enfrenté a una realidad que no me dejaría ya vivir en paz. El Che estaba sentado en una banca, dentro de la escuelita, y, al verme, me bromeó:-¿Qué hace una jovencita tan bonita en este pueblo?
No le contesté. Estaba cohibida y no tenía experiencia de tratar con gente desconocida.
Apenas lo sacaron para tomar fotos, sus ojos me buscaron entre el tumulto para guiñarme. Fue la primera vez que le devolví la mirada, pero algo avergonzada, aunque por dentro sentía una enorme alegría, como quien encuentra el amor de su vida mientras menos se lo espera.
En el pueblo reinaba un clima tenso y la gente hablaba del mensaje del Presidente, quien dijo por la radio que los barbudos eran invasores extranjeros, que se llevarían a punta de cañón a los más jóvenes, que violarían a las mujeres y que nos matarían a todos. No sabía si creer en las palabras del Presidente. Estaba enamorada y el corazón empezó a latirme con más fuerza. Nunca vi a un hombre tan hermoso. Parecía uno de esos personajes que se niegan a afeitarse y cortarse el pelo para parecerse a los héroes de las películas. Así como estaba, con sus ropas rotosas y polvorientas, tenía la apariencia de Cristo, la sonrisa dulce y la mirada tierna.
Esa noche no dormí tranquila. Escuché las voces de los soldados y oficiales, quienes parecían festejar su triunfo entre gritos y bebidas. Después, entrada ya la noche, escuché unos disparos que hicieron estremecerme en la cama.
Al día siguiente de su asesinato, ya en Vallegrande, lo vi tendido en el banco de la lavandería; tenía los ojos irradiando la misma luz que me penetró como un dardo en el pecho. Me puse triste y lloré por dentro, pues no quería que los militares se dieran cuenta de mis sentimientos.
Al abandonar la lavandería, abriéndome paso entre el grupo de soldados, fotógrafos y curiosos, un intenso amor empezó a crecer dentro de mí, mientras una voz misteriosa me gritaba desde el fondo del alma: Ese era el hombre que, como ramilletes de flores, entregó su amor y sus ideales a los enamorados de la libertad.
Desde entonces han pasado muchos años y todavía escucho esa voz, que de seguro era la voz del Che, quien en la palabra y la historia se convirtió en poesía rebelde.
Otra hubiera sido mi vida si no lo hubieran matado ese día. Hasta ahora escucho esos disparos zumbándome en la cabeza y hay noches que no me dejan dormir... Cómo quisiera encontrarlo otra vez, para entregarle mi amor sin pedirle nada a cambio, ahora y en la hora de mi muerte."
A la mañana siguiente, cuando fui a cumplir con mi deber de profesora, me enfrenté a una realidad que no me dejaría ya vivir en paz. El Che estaba sentado en una banca, dentro de la escuelita, y, al verme, me bromeó:-¿Qué hace una jovencita tan bonita en este pueblo?
No le contesté. Estaba cohibida y no tenía experiencia de tratar con gente desconocida.
Apenas lo sacaron para tomar fotos, sus ojos me buscaron entre el tumulto para guiñarme. Fue la primera vez que le devolví la mirada, pero algo avergonzada, aunque por dentro sentía una enorme alegría, como quien encuentra el amor de su vida mientras menos se lo espera.
En el pueblo reinaba un clima tenso y la gente hablaba del mensaje del Presidente, quien dijo por la radio que los barbudos eran invasores extranjeros, que se llevarían a punta de cañón a los más jóvenes, que violarían a las mujeres y que nos matarían a todos. No sabía si creer en las palabras del Presidente. Estaba enamorada y el corazón empezó a latirme con más fuerza. Nunca vi a un hombre tan hermoso. Parecía uno de esos personajes que se niegan a afeitarse y cortarse el pelo para parecerse a los héroes de las películas. Así como estaba, con sus ropas rotosas y polvorientas, tenía la apariencia de Cristo, la sonrisa dulce y la mirada tierna.
Esa noche no dormí tranquila. Escuché las voces de los soldados y oficiales, quienes parecían festejar su triunfo entre gritos y bebidas. Después, entrada ya la noche, escuché unos disparos que hicieron estremecerme en la cama.
Al día siguiente de su asesinato, ya en Vallegrande, lo vi tendido en el banco de la lavandería; tenía los ojos irradiando la misma luz que me penetró como un dardo en el pecho. Me puse triste y lloré por dentro, pues no quería que los militares se dieran cuenta de mis sentimientos.
Al abandonar la lavandería, abriéndome paso entre el grupo de soldados, fotógrafos y curiosos, un intenso amor empezó a crecer dentro de mí, mientras una voz misteriosa me gritaba desde el fondo del alma: Ese era el hombre que, como ramilletes de flores, entregó su amor y sus ideales a los enamorados de la libertad.
Desde entonces han pasado muchos años y todavía escucho esa voz, que de seguro era la voz del Che, quien en la palabra y la historia se convirtió en poesía rebelde.
Otra hubiera sido mi vida si no lo hubieran matado ese día. Hasta ahora escucho esos disparos zumbándome en la cabeza y hay noches que no me dejan dormir... Cómo quisiera encontrarlo otra vez, para entregarle mi amor sin pedirle nada a cambio, ahora y en la hora de mi muerte."
4.7.07
El porqué...
Estuve mucho tiempo planteándome esta idea, me refiero a la de crear un blog, y después de las propuestas de unos amigos de letras, por fin me decidí. El asunto del Porqué tiene varios apellidos y, por lo mismo, variedad de respuestas. Porqué ahora, simplemente creo que llegó el momento, más ahora donde vengo llegando del almuerzo y estuve conversando con unos compañeros acerca de la sociedad y de su brusca transformación. El Che Guevara decía que él medía la transformación de la sociedad en la cantidad de gente que es afectada por ella y que piensa que no tiene cabida en la nueva sociedad. Pienso que tenía razón, ahora (y no quiero parecer egoísta ni mucho menos) sólo me he preocupado de mí y de cuanta poca cabida tengo dentro de esta nefasta sociedad, por eso es que a veces digo suciedad, pero esta puede ser una buena tribuna para dar a conocer muchas cosas y plantear mi pensamiento, como también quien quiera pueda hacerlo mediante sus comentarios y todo eso. La verdad es que no conozco mucho acerca de Blogs y no sé como crear muchas cosas dentro de éste, pero estoy tratando de defenderme con lo que sé. Porqué este nombre, pues bien tiene mucho que ver con la imagen de este post, mi escritor favorito es Hermann Hesse, y dentro de las Obras que he leído de él la que más ha quedado en mi retina es "El juego de Abalorios", la historia que se cuenta de un joven llamado Joseph Knecht el cual se traslada a un sitio llamado Castalia, en el cual sólo se dedica tiempo a la meditación y el estudio, espero que este blog pueda ser un poco como aquel lugar, creo que todo aquel que está estudiando debiera leer ese libro. Porqué esa foto en la página, me la saqué en un momento que visité Valparaíso con unos amigos, durante el año pasado, estudié en el puerto y me devolví el año 2005 a Santiago para trabajar, pero debo decir que mi corazón quedó plantado en aquella hermosa ciudad "No se puede vivir sin conocerle". Porqué lo escrito en la parte superior del blog, pues simplemente porque es una frase de Nicolás de Cusa, la que si se entiende se podrá entender el libro de Hesse. En fin, la cosa es que pude comenzar con esta tarea y trataré de mantenerla vigente en lo que se pueda. Abrazos a todos y por supuesto, gracias Marcelo por esa clara proposición a crearlo, Natalia por alentarme en esas letras y, como no, mi camarada y amigo Luis, ya que formas parte importante en esta.............cuestión.
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